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Cuando pensamos en un campo deportivo, por lo general imaginamos césped. Verde, inmaculado, con sus rayas de corte. Pero el césped no es todo, dado que existen varios “accesorios” que acompañan al césped en un campo deportivo y que, si no se encuentran en buen estado, pueden deslucir la presentación del campo para un evento determinado o bien para su presentación de todos los días. Tomemos un campo de golf como ejemplo. De más está decir que el estado del césped de greens, tees y fairways es crucial y son factores determinantes en la evaluación del jugador. Pero ¿qué sucede si a un excelente green le colocamos un asta bandera despintada, con la tasa rota y el asta inclinada, y con la bandera rasgada por el paso del tiempo donde no se puede leer la inscripción que presenta? Automáticamente pasamos de un excelente green a un campo descuidado y que demuestra dejadez por parte del superintendente. Lo mismo ocurre con el estado de los carteles indicadores en los tees de salida (despintados, rotos o inclinados), con las bochas de los tees (rotas o despintadas), los cestos para basura, las estacas demarcatorias de los fuera de límites y hazards laterales y/o frontales (muchas veces rotas, despintadas o faltantes), los lavapelotas, los rastrillos de los bunkers (rotos o con dientes faltantes), etc.- Si llevamos este ejemplo a un campo de fútbol, también veremos que pueden existir enormes diferencias si las líneas demarcatorias del campo se encuentran bien pintadas o borrosas, si las redes de los arcos están con la tensión necesaria y no presentan roturas, si los banderines de corner se presentan en buen estado, o si los postes de los arcos están pintados y limpios. Ejemplos como estos nos pueden llevar a revisar nuestras instalaciones desde otro punto de vista, y a verificar más frecuentemente algunos aspectos que tal vez hayamos dejado de lado temporariamente sin darnos cuenta. Debemos recordar cada tanto que no todo es césped en nuestro manejo cotidiano.
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