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Cuántas veces prestamos atención a cosas que nos parecen importantes, y dejamos pasar por alto aquellas que realmente lo son.
Pasamos horas hablando de fertilizantes, plaguicidas, dosis de productos, volúmenes de agua, estado de la arena en los bunkers, aspectos de diseño, ubicación de los marcadores en los tees de salida y otros tantos temas que tienen su importancia, pero nunca menor a la calidad del corte que estamos logrando en nuestro campo de golf, o en el campo deportivo del que se trate.
En reglas generales, un campo deportivo luce cuando el césped está inmaculado, y ello no se logra si el corte no es perfecto. Pero, ¿cuánto tiempo le dedicamos a la calidad del corte, al afilado de las cuchillas, y a verificar que nuestras máquinas se comporten como verdaderas tijeras o navajas al momento de cortar el césped? Cuando hablamos de máquinas helicoidales, son pocas las instalaciones que cuentan con todos los elementos necesarios para poder tener las máquinas en condiciones óptimas. El torneado de molinetes, el afilado de cuchillas, el esmerilado frecuente con diferentes pastas de esmeril, el ángulo de ataque, el despeje del suelo en alturas de corte muy bajas como en el caso de los greens, son sólo algunos ejemplos de ajustes y verificaciones que deben realizarse con frecuencia (algunos diariamente o inclusive durante el mismo corte). Lleva mucho tiempo, esfuerzo y conocimiento tener las máquinas en condiciones adecuadas para lograr la calidad deseada, y no todos los clubes o emprendimientos están en condiciones y/o equipados para hacerlo.
Un césped bien cortado hace la diferencia. Y me refiero a la diferencia entre un corte “normal” y un muy buen corte. Usted lo nota, y los jugadores lo notan. Por ello, sea exigente con este aspecto del mantenimiento que muchas veces dejamos pasar por alto, especialmente en áreas de grandes superficies como fairways, campos de fútbol, etc. Verá cómo con un corte preciso y afilado tendrá un aliado incondicional en la presentación de su campo deportivo.
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