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Daño en greens a fin de invierno

Por Jim Skorulski

Nota del Editor: este artículo fue escrito a fines del invierno pasado en el hemisferio norte, en el cual se apreciaron daños significativos y diferentes a los de otros inviernos sobre los greens. Su autor identificó este tema con la frase “He aprendido a nunca sorprenderme”, indicando que la naturaleza siempre nos enfrenta a nuevos desafíos.

La mayoría de los campos de la región Noreste están disfrutando de buenas condiciones de su césped, y los superintendentes están ocupados con los programas tradicionales de primavera. La nieve del invierno y lluvias de la primavera también han atenuado la sequía que impactó la gran parte de Nueva Inglaterra, y partes del Norte de Nueva York, en 2016. Desafortunadamente, algunos campos de golf en el Noreste no emergieron ilesos del invierno. En sí mismo, eso no nos sorprende, considerando la amplia variación de climas a lo largo de la región, pero lo que puede parecer sorprendente es el inusual patrón de los daños observados en esta primavera.

Las canchas en el Noreste muestran, frecuentemente, daños causados por temperaturas frías en el césped en áreas de baja altura, y que acumulan agua. Las áreas sombreadas, donde el césped ha estado bajo hielo, o áreas donde las plantas de césped hidratadas son sujetas a heladas y ciclos de deshielo, también son especialmente vulnerables al daño invernal. Sorprendentemente, estas áreas parecieron sobrevivir el invierno pasado con bastante éxito, mientras que la mayoría de las áreas expuestas fueron dañadas más intensamente. Áreas protegidas por cobertores, nieve o hielo fueron menos afectadas por el daño invernal este año. La Poa annua fue, nuevamente, la especie de césped que sufrió el mayor daño este invierno, pero ¿qué causó este daño?

Muchos de los patrones de daños observados esta primavera no son similares a aquellos asociados a la desecación, aunque los altos vientos fueron decididamente un factor importante durante el invierno. Parece más probable que la Poa annua expuesta al aire libre haya sido dañado por temperaturas de una cifra, bajo cero, que tuvieron lugar durante fines de invierno y comienzos de la primavera. El césped que crece en áreas sombreadas o cubiertas por nieve permaneció inactivo, y fue más propenso a tolerar temperaturas más frías.

¿Qué lecciones nos dejó el invierno de 2016-2017?

  • Los daños causados por bajas temperaturas siempre serán difíciles de manejar, debido a la amplia variedad de las condiciones climáticas de invierno. No espere tener éxito en todos los inviernos, porque algunas condiciones climáticas, simplemente, no pueden ser controladas o anticipadas.
  • Aunque los daños por hidratación de corona y por anoxia permanecerán como los más comunes asociados al daño invernal, no son los únicos. Las plantas expuestas a temperaturas muy frías pueden, también, sucumbir a daños causados por el invierno.
  • A pesar del extraño patrón de daño invernal este año, es importante continuar promoviendo buenas condiciones para el crecimiento del césped, para así reducir el riesgo de daños invernales futuros. Algunos pasos importantes incluyen proveer una buen drenaje superficial e interno, así como una completa exposición al sol. Unas condiciones de crecimiento más favorables conllevan a plantas más vigorosas, y más profundamente enraizadas, que son más aptas para tolerar las variables condiciones del invierno. Estas condiciones también favorecen el crecimiento de bentgrass, una especie de césped más tolerante al frío que la Poa annua.
  • Los cobertores de invierno pueden contribuir a moderar los efectos de las fluctuaciones en la temperatura y la desecación. Los cobertores impermeables con aislamiento ofrecen una protección adicional para la hidratación de la corona y frente a la exposición a temperaturas muy frías.
  • Ningún sistema de cobertura es infalible, especialmente en ubicaciones al aire libre y altamente impactadas por el viento. Los vientos inusualmente fuertes en algunas áreas también dificultan mantener los cobertores en su lugar.
  • La Poa annua fue, nuevamente, el césped menos confiable en sitios expuestos.

Ojalá que los períodos recientes de temperaturas cálidas hayan ayudado a iniciar el crecimiento en áreas dañadas y resembradas. Como siempre, mantenga la humedad en las áreas dañadas, para favorecer la recuperación del césped, y la germinación de las semillas. Las superficies de putt severamente dañadas se beneficiarán si los greens temporarios pueden ser utilizados hasta que la recuperación ya haya avanzado.

Jim Skorulski es un agrónomo de la Northeast Region de la USGA Green Section.

El presente artículo fue aportado a TGMdigital por la USGA , y extraído de su página web.

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