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Boom por renovaciones de campos de golf

Por Stacie Zinn Roberts

Las canchas de golf que buscan retener a sus clientes y atraer a nuevos están optando crecientemente por proyectos de renovación para brindarle a sus campos un aspecto nuevo.

Durante los días felices del golf-el período entre 1986 y 2005- más de 4500 nuevas canchas abrieron en los Estados Unidos, acorde a estadísticas de la National Golf Foundation. Esa oleada en construcción de canchas impulsó el inventario nacional total de hoyos de golf en un 40% en menos de dos décadas. En 2005, un total de 15.007 canchas de golf existían en los Estados Unidos. En algunas partes del país, las canchas de golf parecían surgir tan frecuentemente como tiendas de yogurt helado.

Por supuesto, los tiempos de auge no duraron. Desde 2005, el número de canchas de golf se ha reducido y ha sucumbido a presiones de mercado, contando con 14.437 canchas en 2014. Ahora, sin embargo, la industria del golf está experimentando otro tipo de boom, causado en parte por el anterior: un boom en renovaciones de canchas de golf.

Si hace las cuentas, tiene sentido por qué Jan Bel Jan, un arquitecto de canchas de golf de Jupiter, Fla., dice que “hay una demanda reprimida” por renovaciones. Las canchas construidas entre 1986 tienen ahora 30 años, y sus greens han alcanzado el final de su expectativa de vida. “Los greens duran, dependiendo de su locación, 15 a 30 años,” dice Bel Jan, un miembro de la American Society of Golf Course Architects. “Aquí en Florida, con una temporada de crecimiento más larga, su duración se inclina a la más corta. En el norte, donde usted tiene greens congelados por seis meses del año, su duración tiende a la más larga”.

Los componentes de la cancha que suelen deteriorarse con el tiempo son solo un factor impulsando el auge en renovaciones a lo largo de la industria del golf que empezó en 2014. Y la tendencia está apenas empezando.


Tim Hiers, CGCS, lideró una renovación de 14 millones de dólares de las canchas North y South en The Club en Mediterra, Naples, Fla., en 2015, tan solo uno de los muchos proyectos de renovación que han tomado lugar en el sudoeste de Florida recientemente. Fotos cortesía de Tim Hiers.
La costa de golf de Florida

En ningún lado es más evidente el boom de renovaciones que en Naples, Fla. El área de Naples/Fort Myers, en la costa sudoeste de Florida, es hogar de más de 130 canchas de golf, alrededor de las cuales 90 están localizadas en Naples y el pueblo adyacente de Bonita Springs. La National golf Foundation posiciona en el ranking a Naples como la región N.1 en hoyos de golf per cápita.

Jim Glase, dueño de Glase Golf Inc., con base en Bonita Springs, ha construido o renovado más de 200 canchas de golf en Florida desde 1996, y él dice que 2015 fue su año más ocupado en su registro. “Hubo al menos 20 renovaciones teniendo lugar o que habían sido recientemente completadas en el área de Naples/Bonita Springs/Fort Myers. Hubo al menos 11 en Naples únicamente en 2015”, dice Glase, quien es certificado por la Golf Course Builders Association of America. “Hay más trabajo que nunca aquí.”

En un año típico, Glase dice que él y su compañía competidora en construcción Ryangolf, con base en Deerfield Beach, tendrían cuatro o cinco trabajos ocurriendo en cualquier momento. Pero en 2015, Glase Golf y Ryangolf combinados tuvieron al menos 10 trabajos de renovación en progreso, junto con probablemente otros cuatro contratistas del área, algunas firmas con dos trabajos cada una, estima Glase.

La mayoría de las renovaciones completadas por Glase Golf en 2015 involucraron algún tipo de trabajo en greens. Los trabajos eran desde proyectos básicos de renovación de césped – en el cual el green fue removido 6 pulgadas, nueva mezcla fue adicionada y el green fue plantado nuevamente con césped – hasta comenzando desde cero y removiendo los greens hasta los caños de drenaje, con nueva grava, nuevo drenaje, nueva mezcla y césped.

Un elemento de renovación que muchas canchas de golf pudieron no haber anticipado es la necesidad de nuevos tees delanteros, afirma Glase. De nuevo, con un poco de matemática, la lógica detrás de ello resulta clara. Si muchos de los miembros que se asociaron a estos clubes de golf lo hicieron hace 20 años – quizá justo antes de su jubilación en sus 50s o luego de su retiro en sus 60s, tienen ahora una edad en la que probablemente no puedan pegar tan largo.

En la visión de Glase, dos principales factores están liderando la importante cantidad de renovaciones llevándose a cabo ahora. “La mayor razón es la edad misma de las canchas de golf. La mayoría fueron construidas 15 a 20 años atrás, y ahora están llegando al punto en el que necesitan ser renovadas.” ¿La segunda razón? “Naples es un lugar muy competitivo. Hay tantas canchas de golf en esta área que necesitan mantenerlas en buen estado – y tan bien como las canchas de golf circundantes – para mantener a sus socios.”

Trabajos de renovación en las canchas North y South en The Club en Mediterra en 2015 incluyeron la reconstrucción de bunkers, un nuevo sistema de irrigación, y el recorte y remoción de árboles para mejorar el flujo de aire y los problemas de sombras.

Con el tiempo llega la perspectiva

Tim Hiers, CGCS, director de agronomía en The Club en Mediaterra, también en Naples, ha trabajado como superintendente en el área por más de 20 años. El año pasado, supervisó la renovación de 14 millones de dólares de las dos canchas de golf del club, la South y la North, construidas en 2000 y 2002, respectivamente. Las mejoras incluyeron renovaciones al área de práctica de la North Course, reemplazar sistemas de riego, reconstruir bunkers, la adición de dos estaciones de bombeo, recortar árboles para mejorar el flujo de aire e iluminación solar, y renovar el césped de fairways con Platinum TE seashore paspalum.

Hiers avala las acotaciones de Glase en que el paso del tiempo y la competición para golfistas en Naples son fuerzas primarias detrás del auge en renovaciones en el área. “Las canchas se fatigan, y el césped se desgasta. Usted puede renovar para mejorar la jugabilidad, para mejorar la estética, para mejorar la sustentabilidad, y para mejorar el valor total.”

Desafíos o temas que no fueron aparentes en el momento de la construcción de una cancha pueden parecer obvios luego de que una cancha de golf ha estado presente por una década o dos. “Lo que usted tiene ahora que no tenía antes es historia de juego y experiencia,” dice Hiers, tomando en cuenta por ejemplo que, con el tiempo, los superintendentes notarán dónde el agua se acumula, dónde deberían haber pasado los caminos de carros, dónde los árboles deberían ser removidos o agregados, y qué búnkers han cambiado de forma con el tiempo.

Cambios en patrones de juego también pueden impactar en las decisiones de renovación. Quizá cuando la cancha fue construida, fue diseñada para resistir 130 rondas por día, pero con el crecimiento de las membresías, podría ahora estar recibiendo 200 rondas por día, y sus greens, tees de par-3 y áreas de práctica no son lo suficientemente grandes para acomodar ese nivel de tráfico.

En muchas regiones, las restricciones de agua también han cambiado en las últimas dos décadas, limitando incluso más la cantidad de agua asignada a la irrigación de canchas de golf, y resultando en la necesidad de renovaciones. “Quizá cuando usted obtuvo su permiso de consumo de agua hace 20 años, las restricciones de agua eran más pequeñas,” explica Hiers. “Entonces, lo que usted hace es implementar un sistema de irrigación de última generación y tal vez reducir un 15% de su césped previamente irrigado, sin hacer el juego más lento, para no ser susceptible de restricciones frente a sequías que hagan que su cancha de golf se vea peor antes de lo que debería.”

La tecnología también ha mejorado desde la apertura de muchas de estas canchas de tiempos del boom. Tener la capacidad de tomar ventaja de los avances en técnicas de irrigación, sensores de humedad, lecturas de imagen satelital e incluso monitoreo con drones son todos los motivos por los cuales una cancha puede requerir o necesitar una actualización.

“Solo la experiencia de haber jugado en esa cancha de golf por mucho tiempo – y ojalá involucre a los profesionales, el superintendente, y mucha gente – debería permitirle preguntar cómo puede usted hacer esta cancha mejor, más disfrutable y más sustentable,”, dice Hiers. “Usted tiene una historia para hacer que esa cancha de golf sea más práctica que lo que era el día en que la construyó. Ese es el factor experiencia.”

En Poppy Hills, los trabajos de renovación incluyeron el rediseño y la renovación de césped de greens, la ampliación de los fairways, y el suavizado de pendientes para permitir al diseño una mejor incorporación en su ambiente natural circundante. El superintendente Matt Muhlenbruch (derecha arriba) dice que hacer de la cancha un mejor usuario de agua y mejorar su sustentabilidad general fueron también claves del proyecto.

Canchas de renombre que se han modernizado

El boom de renovación no se ha limitado al sudoeste de Florida. A lo largo de los Estados Unidos, un número de canchas de alto nivel construidas durante el boom de construcción han sido partícipes de renovaciones, incluyendo:

  • The Ford Plantation en Richmond Hill, Ga., construida en 1987, sometida una renovación de 7 millones de dólares en 2014.
  • SentryWorld en Stevens Point, Wis., construida en 1996.
  • Wanamaker Course en PGA Golf Club en Port St. Lucie, Fla., construida en 1996
  • Warner Springs Ranch, cercana a San Diego, construida en 1984
  • Stadium Course en TPC Scottsdale, construida en1986.

The Golf Club of Texas en San antonio fue construido en 1999 y cerró en 2013, pero fue en ese entonces adquirido por Outlaw Golf y llevado a una renovación masiva, la cual incluyó redirección y una conversión total a zoysiagrass en cada superficie de juego. La cancha reabrió en 2015. David Doguet, co-dueño de The Golf Club of Texas, es también productor de césped, y su compañía de césped, Bladerunner Farms, plantó la cancha para su renovación el año pasado, así como también varios proyectos de canchas de golf nuevas, mayoritariamente en Texas. “Hay un gran movimiento para renovar canchas debido a su edad y para competir en un mercado cada vez más estrecho,” dice Doguet. “El golf está de vuelta, pero con menos competencia de clubes más débiles.”

En Pebble beach, Calif., la famosa cancha Poppy Hills, construida en 1986, sufrió una completa renovación de un año que comenzó en 2013. El trabajo de renovación total incluyó:

  • Agregado de un estrato de arena en toda la cancha de golf para mejorar el drenaje y crear condiciones firmes, rápidas y divertidas para todo el año.
  • Crear un corte de fairway desde el tee hasta el green.
  • Renovar todas las áreas de tee y relocalizar bunkers.
  • Rediseñar, reconstruir y resembrar todos los complejos de greens con bentgrass, al mismo tiempo que se siembran fairways y tees con una mezcla de festucas finas y ryegrass perenne.
  • Ampliar los fairways y reducir los ángulos de doglegs.
  • Suavizar los movimientos del campo para ayudar a la cancha a asentarse más naturalmente en el sitio.
  • Adicionar áreas de arena naturalizadas y pinocha a lo largo de la cancha, dándole más foco al bosque mientras se reduce la cantidad de césped irrigado.
  • Revelar un arroyo natural que había sido enterrado durante la construcción original.
  • Alterar el yardaje de los par3s para crear más flexibilidad en las distancias.
  • Desarrollar un programa de manejo mejorado del bosque para mejorar la jugabilidad y permitir más iluminación solar para reforzar la salud del césped.
  • Renovar la instalación de práctica y el club house.

El superintendente de Poppy Hills, Matt Muhlenbruch, dice que el costo del agua reciclada siendo utilizada para regar la cancha fue lo que incitó a la decisión de renovar. “La infraestructura estaba envejeciendo, y era tiempo de reemplazar el sistema de irrigación,” Muhlenbruch dice. “Justo previo a la renovación, el precio del agua de rieg
o casi se triplicó. Se necesitaba hacer algo al respecto.”

La Northern California golf Association (NCGA), dueña de Poppy Hills, tomó la oportunidad de arreglar lo que no estaba funcionando y realizar mejoras. La renovación introdujo un nuevo sistema de riego y drenaje, y alrededor de 18 acres de césped fueron removidos y reemplazados con suelo de bosque o áreas arenosas de bunkers de desecho. “Estamos tratando de incorporar todo lo que podamos para rebajar el impacto de nuestra cancha de golf en el medioambiente, y estamos tratando de hacer la operación lo más sustentable que podamos,” dice Muhlenburch, un socio de 15 años de la GCSAA.

Aunque la renovación más reciente de Poppy Hills concluyó en 2014, Muhlenbruch y la NCGA están ya planeando para la próxima oportunidad. El sistema de riego deberá ser reemplazado en 20 a 25 años, y otras renovaciones serán necesarias en la próxima década. “La construcción de canchas de golf requiere de una alta ingeniería,” Muhlenbruch dice. “Usted conoce su vida útil.”

Stacie Zinn Roberts es la presidenta de What´s your avocado?, una firma de publicación y marketing con base en Mount Vernon, Wash., y una frecuente contribuidora para GCM.

El presente artículo ha sido aportado a TGMdigital por la GCSAA y extraído de su revista GCM Magazine.

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