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CASA FOA: MEDALLA DE PLATA Imaginario del Riachuelo
“Imaginario del Riachuelo” es la obra de la Botánica Paisajista Diana Estévez que obtuvo la Medalla de Plata al Paisajismo de la 28° edición de Casa FOA. Partiendo de un barrio de Barracas impensable sin Riachuelo, este espacio está formado por un deck multicolor de maderas naturales que contiene peces hechos con materiales reciclados en su recorrido, como si el Riachuelo imaginara cardúmenes viviendo en su interior.
El concepto del espacio es netamente poético y surge por la inspiración en la arquitectura del lugar que, a su vez, fue inspirada en el ex mercado del pescado, con sus divisiones internas como los barcos y las columnas como bases de puentes imaginarios. Muy cerquita el Riachuelo y todo el entorno con aire de puerto, de ferrocarril, de borde de ciudad. Y ese río, muerto pero más vivo que nunca, está, estuvo y estará, permanente, infaltable paisaje.
Impensable Barracas sin Riachuelo. El Riachuelo no se sabe sin Barracas. En este espacio dice presente y, lejos de sentirse abandonado, degradado y sucio, apela al arte y a la tecnología para identificarse a partir de lo que todos desprecian: la basura. Los desechos de sus márgenes son peces y los colores de la madera de los barcos y construcciones que lo rodean son su cauce. Y así continúa incesante su camino hacia el Río de La Plata, porque las luces de la ciudad le hicieron olvidar su naciente, allá en el campo río arriba.
En cuanto a la funcionalidad, el espacio fue pensado como un paseo de esculturas, en el que tres artistas (Edgardo Rodríguez, Tito Ingenieri y María Elisa Grisolía) exponen sus distintas versiones de peces hechos con materiales reciclados. El primero con botellas de PET, el segundo con chapas y hierros y la tercera con botellas de vidrio y vidrios en general. Un deck multicolor y zigzagueante como el cauce de un río es la pasarela para recorrer el espacio en toda su longitud y también se puede hacer una pausa en los asientos realizados con cubiertas de automóvil y contemplar mejor las obras y el sutil efecto de “movimiento del agua” y la luz que se cuela entre los “Cabellos de ángel” (Tillandsia usneoides) que cuelgan de las columnas. Se extienden a lo largo del mismo los distintos cardúmenes que imagina el Riachuelo. En las orillas del cauce, la falsa grava está realizada con pellets de plástico triturado, otro material reciclado a partir de desechos.
La luz y las texturas se confabulan para dar teatralidad al conjunto. La suavidad del vidrio, el brillo de los pellets, la rusticidad del caucho, la cadencia del deck, la transparencia de las Tillandsias, la contundencia del arte; todo el conjunto forma el Imaginario del Riachuelo.
Diana Estévez comparte las sensaciones que le despertó el lugar: “Luego de haber estado en el mágico barrio de Barracas, viviendo la transformación del mercado del pescado con sus “barcos interiores” y presenciando la ebullición de los diseñadores deambulando por allí, volví para mis pagos atravesando el puente Bosch a escasos doscientos metros del lugar y pude sentir el espíritu del Riachuelo intacto con sus alucinaciones de ser mejor de lo que fue, porque ahora además tiene historia y es paisaje necesario para todos nosotros. El Riachuelo imagina que la basura de sus márgenes son peces y que los colores de los barcos y construcciones que lo rodean son su cauce, y así continúa incesante su camino hacia el Río de La Plata, porque las luces de la ciudad le hicieron olvidar su naciente, allá en el campo río arriba. Él lo merece y nosotros con creatividad, ciencia y decisión podemos lograr que vuelva a tener sus peces, un cauce limpio, vida vegetal que lo atraviesa, desde el fondo hasta la superficie. Por ahora sólo con arte y tecnología podemos verlo vivo, esperemos que pronto esté vivo de verdad.”
| Fotografías: Matilde Moyano |

























